El mes de enero no sería el mismo si no existieran las resoluciones de Año Nuevo. La mayoría de nosotros nos ponemos metas todos los años, prometiéndonos que este año vamos a comer mejor, vamos a perder peso, o nos vamos a ponernos en forma. El problema es que usualmente comenzamos con mucho ánimo pero los hábitos viejos regresan, por lo general después de algunas semanas.

Parte del problema es que muchos de nosotros tratamos las resoluciones de año nuevo como una carrera de 100 metros en lugar de una maratón. Pensamos en hacer muchos cambios de una sola vez y realizamos cambios grandes que no podemos mantener. En vez de correr a toda velocidad a la línea final, tus resoluciones son algo que necesitas practicar continuamente, por días, semana, meses y a largo plazo.

Si quieres que tus resoluciones de año nuevo duren todo el año, un paso lento pero continuo hará que ganes la carrera. Aquí están algunos consejos para ayudarte.

1 Reconoce los hábitos que quieres cambiar.

Para poder cambiar un mal hábito y remplazarlo con uno saludable, primero necesitas conocer tus hábitos actuales. Por ejemplo, si sabes que comes más de lo que deberías, sería de mucha ayuda reconocer primeramente que comes de más, y al mismo tiempo, permite reconocer que estás cansado de tal comportamiento.

2 Haz que tus metas y resoluciones sean razonables.

El primer paso para mantener una resolución es asegurarte que sea razonable. Eso es mucho mejor que tratar de lograr objetivos demasiado ambiciosos y darse por vencido desde el principio.

3 Haz que tus resoluciones sean específicas.

Cuando escribas tus resoluciones, asegúrate que sean lo más específicas que puedas. Es bueno decir que quieres “comer menos grasa”, pero ese objetivo es demasiado vago. En vez, ten objetivos que puedas medir como “limitar mi consumo de grasa a 40 gramos al día”.

4 Establece prioridad entre tus resoluciones.

Si tu lista de resoluciones es muy larga, puede que necesites establecer prioridades y atacar algunas de las más fáciles. Esto puede ayudarte y darte la confianza que necesitas para logar los que te has propuesto. Pero si piensas que estas tratando de lograr demasiados cambios de una sola vez, puede que necesites acortar tu lista un poquito.

5 Comprometerte a tus resoluciones.

Una vez que has decidido cuáles son tus resoluciones, escríbelas. Escribir tu plan y tus desafíos te ayudará a comprometerte con los mismos.

6 Planifica comenzar tus nuevos hábitos.

Una vez que te has comprometido, necesitas planificar cómo puedes poner los nuevos hábitos en práctica. Si estás trabajando en tus hábitos alimenticios, ¿has eliminado toda la comida chatarra de tu casa?; Si has planificado comer más comidas en casa, ¿tienes los alimentos correctos en el refrigerador, alacena y congelador?

7 Practica los hábitos nuevos y ten un control.

Sé paciente. Se necesita tiempo para acostumbrarse a los hábitos nuevos y que se sientan naturales y cómodos. Ten un control de tu progreso, como la cantidad de calorías o grasa que has consumido, la cantidad de frutas o verduras que has comido, o las veces que has logrado llevar un almuerzo saludable en vez de comer afuera.

8 Aprende de tus tropiezos.

En vez de dejar que tus tropiezos te derroten, trata de aprender de ellos. Intenta descifrar lo que falló, y trata de conocer lo que puedes hacer para evitar que se vuelva a repetir.

9 Acumula y recompensa tus esfuerzos.

Si has hecho cambios en tu comportamiento que has logrado mantener en el pasado, puedes aprovechar tal éxito y adaptar tus resoluciones. No te olvides de recompensar tu éxito y reconocer tus logros.

10 Desarrolla un sistema de apoyo.

Amigos, familiares y la comunidad en línea pueden ser una fuente de apoyo tremendo. Entonces, comparte tus objetivos con aquellos que están a tu alrededor. Además, ofrecer apoyo a quienes lo necesitan puede ayudarte en tus propios esfuerzos.

Publicado por Susan Bowerman, M.S., RD, CSSD, CSOWM, FAND

Senior Director, Worldwide Nutrition Education and Training